Nuestros Maestros
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Según la 3ra acepción de la RAE un maestro es quien enseña una ciencia, arte u oficio; o tiene título para hacerlo. De hecho todos los que trabajan de profesores para el estado tienen el susodicho título. Ergo: cabe pensar que son competentes para tal fin.
El día 9 de este mes ceca de 200 mil de nuestros maestros rindieron un examen, que sería el requisito indispensable para ocupar una plaza docente del estado. La nota mínima para tal caso era de 14 puntos. Sinceramente mi pronóstico de todo esto era que pocos pasarían esa nota, pero nunca imagine que los resultados serían tan nefastos. Sólo 151 pasaron la valla alcanzando la nota 14 ó más; y 8593 aprobaron con notas entre 11 y13,9.
Este examen ha desnudado la realidad de la enseñanza en nuestro país. Para muestra un botón: En Apurimac sólo un maestro pasó de 14, y en Cusco fueron únicamente 4 de más de 2500.
Todo esto me hace recordar lo que me contaba una chiquilla que trabajaba de empleada para la casa de una familia de Cusco. Ella me contaba que sus maestros llegaban tarde a clases y cuando estaban ahí se limitaban a escribir un par de cosas en la pizarra para después explicarlas (libro en mano) y por último dejar una tarea en la que debían de pegar láminas, que incluso algunos de los mismos profes vendían. Fuera de ello se irrogaban atribuciones como jalarles de las orejas, llamarles burros, o darles de regalsos cuando no prestaban atención. Yo me pregunto: ¿No es eso una conducta más que antipedagógica, abusiva y punible? ¡Vaya que se sentían con autoridad moral! ¿eh? ¿Y ahora?
Se podría pensar que es un problema no sólo de pobreza, presupuestos, leyes o infraestructura, sino también de vocación. Aquel que haya estado en un colegio del estado debe de recordar que tan bien le educaban. Sin embargo este tema de la vocación es algo subjetivo y por lo tanto no es mesurable, entonces queda como opción la herramienta de la evaluación para ver en qué están los que educan a los futuros peruanos, a los que trabajarán en nuesro país, los que serán vecinos, políticos (en algunos casos), dirigentes, empresarios, comerciantes, etc. Me imagino todo esto proyectándolo al futuro y lo que veo es más masas fáciles de edulcorar y convencer; veo más Pumas Carranza, Susys, Hilarias Supa. ¡OJO! No tengo nada contra la gente del ande, muy por el contrario, yo mismo vivo en Cusco y adoro esta tierra y estimo a casi toda su gente (con excepciones, definitivamente, ya que gente digna de odio hay en todos lados), pero la Sra. Supa no es el mejor ejemplo de representatividad congresal, de elocuencia, ni de ideas nuevas o de propuestas reales a situaciones concretas. Ella siempre tiene la misma retórica y no sale de ese pequeñísimo círculo.
Por otra parte el ser culto no es garantía de ser mejor persona (Caso Martha Hildebrandt, por citar un caso) pero eso sí que es una buena herramienta para la mejora del propio futuro, de hecho no la única, pero si una importantísima.
No quiero ni puedo creer que se haya arregaldo el examamen para los profes de la estrella, porque, en tal caso, igual serían unas bestias en no haber sacado más nota; ni le doy la razón a SUTEP sobre exámenes amañados ni vendidos (no hay pruebas claras de ello, no obstante quién sabe), ¡Carajo! Déjense de cosas no son ni el 5% de profes aprobados, y no hablo de los que saltaron la vaya de 14 sino de los que tienen más de 11.
Si las cosas siguen de este mismo modo sólo queda esperar hacia dónde es que “El Perú Avanza”. ¿Será al vacío o a buen puerto? ¿cómo se puede mejorar esta situación? Quizá con reglas de juego iguales para todos y duras en su cumplimiento, es decir leyes que nos regulen mejor, en todo aspecto. Pero ya sabemos que aquí “Hecha la ley hecha la trampa”.












¡Digan lo que ***rda les venga en gana! Con confianza...