Chile nos devuelve una fracción de los libros saqueados a nuestra Biblioteca Nacional durante ocupación militar de Lima.

Publicado: 21 noviembre, 2008 de Kalki en El bueno, el malo y el feo, Perú combi, Peru es Babel
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A pesar de que estos 77 volúmenes de papeles y archivos, además de manuscritos se van a sumar a los poco más de 3 mil que ya nos había devuelto en 2007, en realidad se trata sólo de una “partecita” de toooodo lo que se llevaron. Si estos patas se llevaron libros por carretas, incluso, para restaurar la Biblioteca Nacional, Ricardo Palma tuvo que ir recuperando por cuanto medio le fuera posible los libros que los soldados chilenos iban usando como moneda de cambio en bares y restaurantes, y sobre todo acudiendo al apoyo de personalidades de diversas partes del mundo pidiendo la donación de libros, ganándose el apelativo de El bibliotecario mendigo.

Chile devuelve documentos sustraídos durante la ocupación de Lima

Se trata de unos 77 volúmenes de papeles y archivos, además de 32 libros manuscritos

Ingreso de las tropas chilenas a Lima. Las banderas peruanas no se arriaron. Imagen cortesía de http://www.histarmar.com.ar/

Por Moisés Ávila Roldán
Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. El gobierno de Michelle Bachelet reanudará la devolución de documentos oficiales de distintas entidades públicas del Perú que fueron sustraídos por el ejército chileno durante la ocupación de Lima.

Se trata de unos 77 volúmenes de papeles y archivos, de los cuales 41 pertenecen al Ministerio de Relaciones Exteriores, 12 al entonces Ministerio de Hacienda, 24 al Ejército, además de 32 libros manuscritos. Todos estos se encuentran en poder del Archivo Nacional de Chile.

Cada uno de estos papeles tenía el rango de Monumento Nacional Histórico. Para regresarlos al Perú, el 5 de enero de este año, el Ministerio de Educación de Chile emitió el Decreto 2490, que les quitó esa categoría. Son 22 cajas, con un peso de 320 kilos.

La titular de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), Nivia Palma Manríquez, aseguró que esta decisión responde a la necesidad de entregar los bienes culturales a las comunidades que originalmente les pertenecieron. Para ello, ya hizo las coordinaciones con el jefe del Archivo General del Perú, Lizardo Pasquel.

Fuente: elcomercioperu.com.pe

INTERESANTE POST SOBRE LOS LIBROS Y OTROS BIENES CULTURALES SEQUEADOS POR LAS TROPAS CHILENAS EN LIMA DURANTE 1881, léanlo:

La verdad incómoda: saqueo a biblioteca

Esta carta acaba de cumplir 126 años (ojo: este post es de 11/03/2007) y tiene una vigencia terrible, pues desde el pasado nos cuestiona el presente y nos plantea -a peruanos y chilenos- si optaremos por ser ciudadanos libres en el futuro. Es una verdad incómoda. Es la carta que Manuel de Odriozola, envía el 10 de marzo de 1881 a Mr. Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú, luego que se realiza el mayor saqueo cultural que recuerde la historia cuando el Ejército chileno ocupaba Lima y objetos culturales públicos y privados son trasladadoc omo “botín de guerra” a Santiago de Chile. Entonces, monumentos de parques públicos son retirados de sus pedestales, estatuas artísticas que adornaban casas particulares son retiradas por los solodados, la universidad es saqueada mo sólo en libros sino en objetos científicos. Y lo más grave, el local de la Biblioteca Nacional (creada a partir de la biblioteca personal del libertador José de San Martìn) es usada como cuartel militar y sus salas de lectura convertidas en caballerizas. Antes de la ocupación, la Biblioteca Nacional de Perú tenía una colección de 50 mil libros, cuando se retiró la ocupación apenas llegaba a 700. En estos días, que se va a realizar en Chile un evento poético importante -donde peruanos y chilenos estarán en el Morro de Arica y el Huáscar, con miras a plantear la integración- sería bueno que emitieran un pronunciamiento conjunto para que los objetos culturales que en esa oportunidad fueron llevados a la fuerza, sean devueltos a Perú y con ello, se nos devuelva la memoria cultural secuestrada Y por si acaso, el acontecimiento del saqueo cultural no es un invento peruano sino es algo denunciado por los propios intelectuales chilenos, tal como fue el caso sabio Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile en los años de la guerra y entonces el intelectual más prominente del país, quien estuvo a cargo de la clasificación de los objetos culturales saqueados y cuya relación publicó -entre el lunes 22 y el miércoles 24 de agosto de 1881, en el Diario Oficial de la República de Chile- en un informe de 16 páginas con el título de ‘Lista de libros traídos de Perú”, el cual consigna más de 10 mil volúmenes.

Carta a Mr. Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú

Lima, marzo de 1881

El infrascrito, director de la Biblioteca Nacional del Perú, tiene el honor de dirigirse a V.E pidiéndole haga llegar a conocimiento de su gobierno la noticia del crimen de lesa-civilización cometido por la autoridad chilena en Lima. Apropiarse de bibliotecas, archivos, gabinetes de física y anatómicos, obras de arte, instrumentos o aparatos científicos, y de todo aquello que es indispensable para el progreso intelectual, es revestir la guerra con un carácter de barbarie ajeno a las luces del siglo, a las prácticas del beligerante honrado, y a los principios universalmente acabados del derecho.

La biblioteca de Lima fue fundada en 1822, poco después de proclamada la Independencia del Perú, y se la consideró, por los hombres de letras y viajeros ilustres que la han visitado, como la primera entre las bibliotecas de la América Latina. Enriquecida por la protección de los gobiernos y por obsequio de los particulares, contaba, a fines de 1880, muy cerca de cincuenta mil volúmenes impresos, y más de ochocientos manuscritos. Verdaderas joyas bibliográficas, entre las que no escaseaban incunables o libros impresos durante el primer medio siglo posterior de la imprenta y que como V.E. sabe son de inestimable valor –obras rarísimas hoy, especialmente en los ramos de historia y literatura-, las curiosísimas producciones de casi todos los cronistas de la América española y libros regalados por los gobiernos extranjeros, entre los que figuraba el de V.E. con no despreciable contingente; tal era señor ministro, la biblioteca de Lima, biblioteca de que con justo titulo estábamos orgullosos los hijos del Perú.

Rendida la capital el 17 de enero, a las fuerzas chilenas, transcurrió más de un mes respetando el invasor los establecimientos de instrucción. Nadie podía recelar, sin inferir gratuito agravio al gobierno de Chile, gobierno que decanta civilización y cultura, que para él serían considerados como botín de guerra los útiles de la universidad, el gabinete anatómico de la escuela de medicina, los instrumentos de las escuelas de artes y de minas, los códices del archivo nacional, ni los objetos pertenecientes a otras instituciones de carácter puramente científico, literario o artístico.

El 26 de febrero se me exigió la entrega de las llaves de la biblioteca, dándose principio al más escandaloso y arbitrario despojo. Los libros son llevados en carretas, y entiendo que se les embarca con destino a Santiago. La biblioteca, para decirlo todo, ha sido entrada a saco, como s los libros representaran material de guerra.

Al dirigirme a V.E. hágale para que ante su ilustrado gobierno, ante la América, y ante la humanidad entera, conste la protesta que, en nombre de la civilización, de la moral y del derecho, formulo.

Con sentimientos de alta consideración y respeto tengo el honor de ofrecerme de V.E. muy atento servidor.

Manuel de Odriozola

Fuente: pospost.blogspot.com (11/03/07)

http://pospost.blogspot.com/2007/03/carta-denunciandoi-saqueo-de-biblioteca.html

UN ARTÍCULO DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO SOBRE EL SAQUEO A NUESTRA BIBLIOTECA:

Biblioteca Nacional del Perú

Biblioteca Nacional del PerúImagen cortesía de Josephramsey.blogspot.com

Para que no se olvide: la Biblioteca Nacional y la Guerra de 1879

Por Pedro Guibovich Pérez

En junio del 2006, la televisión y la prensa de Chile informaron que en Santiago existían libros que pertenecieron a nuestra Biblioteca Nacional, los cuales formaron parte del botín tomado por el Ejército chileno durante la ocupación de Lima entre 1881 y 1883. De esta manera, se puso fin a la controversia iniciada hace varios años en torno a la existencia en el país del Sur de un importante conjunto bibliográfico procedente de la Biblioteca Nacional.

¿Cómo así surgió dicho diferendo? Todo empezó cuando, a inicios de diciembre de 2002, el anterior director de la Biblioteca Nacional del Perú, Sinesio López, declaró que iniciaría una cruzada para recuperar los libros perdidos durante la guerra. La reacción chilena no se hizo esperar. “La Biblioteca Nacional de Chile descarta que posea libros incautados a Perú”, expresó el titular de un reportaje publicado en el diario La Tercera de Santiago de Chile. Al ser entrevistada sobre el tema, Clara Bidnik, directora de la Biblioteca Nacional de Chile, manifestó que nunca había visto libros de la Biblioteca Nacional peruana en la institución a su cargo; y añadió que no podía hacerse responsable “de lo que hicieron los soldados chilenos en Lima hace más de un siglo”.

Los libros han sido objeto de codicia desde hace siglos. Abundan los relatos en la historia antigua acerca de jefes victoriosos que no solo se apropiaban de vidas humanas, sino también de objetos preciosos, entre ellos libros, en las guerras de conquista. Además de constituir un acto de pillaje, la apropiación de textos, impresos o manuscritos, tenía un valor simbólico para el vencedor: la reafirmación de su poder. La apropiación de la cultura del vencido busca privarlo de sus medios de instrucción y, por consiguiente, de la posibilidad de su recuperación cultural. Se trata de una nueva humillación, complementaria de la ya alcanzada por medio de las armas.

No obstante haber sido el territorio peruano escenario de guerras, revueltas y desastres naturales, su patrimonio bibliográfico –heredado del período colonial– se mantuvo sin mayores mermas hasta muy avanzado el siglo XIX. Sin embargo, un acontecimiento modificó dramáticamente dicha situación: la guerra de 1879. Como es conocido, consumada la ocupación del sur del Perú en junio de 1880, el Ejército chileno se alistó para emprender lo que consideraba debía asegurar su victoria final en el conflicto: la campaña de Lima. En diciembre de 1880, el ejército invasor desembarcó al sur de Lima y, después de derrotar a las fuerzas peruanas en las batallas de San Juan y Miraflores (15 y 17 de enero de 1881, respectivamente), ocupó la capital e inició el sistemático saqueo de sus establecimientos administrativos y culturales. “Fue la Biblioteca uno de los lugares que más despertó la codicia de los vencedores”, escribió el viajero alemán Ernest Middendorf, testigo de excepción de lo sucedido durante la ocupación chilena de Lima.1

Ocupado el edificio de la biblioteca por soldados y oficiales, varios capellanes del Ejército del sur acudieron a su director, Manuel Odriozola, para conocerla. Odriozola creyó en sus buenas intenciones y les enseñó las obras de mayor valor que existían en los estantes. Los visitantes tomaron notas de ellas y se despidieron, ofreciendo volver al día siguiente. El anciano bibliotecario cerró las puertas y se retiró a su vivienda, ubicada en el mismo edificio. Mas al día siguiente, Odriozola notó que habían desaparecido de sus estantes las mismas obras, tan admiradas y codiciadas por los visitantes de la víspera. Confundido, el Director dio parte de lo sucedido a las autoridades chilenas que ocupaban la biblioteca. Ellas le dijeron que habían visto sacar muchos libros y conducirlos en carretas, pero tan públicamente que no les llamó la atención.

Días después del primer robo, se presentó en el mismo local el coronel Pedro Lagos, acompañado de sus edecanes y otros ciudadanos chilenos. Recorrieron los estantes y separaron las obras que les interesaron; terminada la selección, Lagos ordenó que le llevaran todos los libros escogidos. Odriozola solicitó un recibo y se le respondió que pronto se mandaría pedir las llaves para que entregara todo. Cosa que, en efecto, sucedió al día siguiente. En una carta fechada el 10 de marzo de 1881 dirigida al señor Christiancy, ministro de los Estados Unidos en el Perú, Odriozola denunció así el saqueo: “el 26 de febrero se me exigió la entrega de las llaves de la Biblioteca, dándose principio al más escandaloso y arbitrario despojo. Los libros son llevados en carretas, y entiendo que se les embarca con destino a Santiago. La Biblioteca, para decirlo todo, ha sido entrada a saco, como si los libros representaran material de guerra”.2 De nada valió la carta de Odriozola, porque el robo continuó, como lo relata Ricardo Palma en una carta a Nicolás de Piérola el 5 de abril de 1881.3
Un mes después, el 12 de mayo, Patricio Lynch devolvió al presidente provisorio, García Calderón, las llaves de la biblioteca. Sin embargo, esta situación duró poco tiempo. El 28 de junio, Lynch volvió a tomar posesión del edificio para convertir sus salones en cuadras del batallón “Curicó”, como sostiene Palma.4

Los testimonios de Odriozola y Palma son confirmados por Middendorf. Según este último, las autoridades de ocupación recibieron la orden de llevar a Chile todos los libros de valor. “Aunque los chilenos, por regla general, carecían de escrúpulos en sus saqueos, el despojo de la Biblioteca se efectuó secretamente”, escribió el mismo autor.5 Middendorf había consultado sus libros antes de la ocupación y luego obtuvo de las autoridades chilenas, gracias a la gestión del ministro alemán, el permiso para continuar sus estudios. No obstante contar con la autorización, el acceso le fue negado. Recién en su tercer intento logró volver a ingresar a la biblioteca para ser testigo del desastre. A ambos lados de la entrada encontró cientos de cajones de madera vacíos para transportar libros. Un día, aprovechando que la puerta estaba abierta, ingresó y observó “los armarios y los estantes vacíos y dondequiera, desparramados, por el suelo […] montones de libros medio destrozados. Los soldados los vendían a los pulperos, y estos durante semanas envolvían los paquetes en hojas arrancadas de los infolios de los Padres de la Iglesia”.6 En suma, muchos libros no solo fueron extraídos, sino además mutilados.

El saqueo de la Biblioteca Nacional en 1881 fue un hecho doloroso y desconocerlo es irresponsable. Aun más, tratar de minimizarlo, como se hizo en el año 2002, aduciendo que fueron pocos los libros extraídos y que el presidente Santa María, a petición de Palma, “los envió de vuelta”, es faltar a la verdad. Ciertamente, algunos libros volvieron, pero no todos. Yo personalmente he constatado la existencia de libros de nuestra antigua biblioteca en su similar de Santiago. Son numerosos los ejemplares de los siglos XVI, XVII y XVIII que aún portan el sello de la Biblioteca de Lima.

En el actual clima de distensión de las relaciones entre nuestros gobiernos, los chilenos han aceptado la existencia de libros peruanos en su país e incluso dos ex ministros del régimen anterior, Ignacio Walker y Sergio Bitar, se han manifestado en favor de la restitución. Durante el gobierno de Toledo, las negociaciones habrían estado avanzadas. Las autoridades chilenas, en un inicio, habrían ofrecido microfilmes de los libros. La contrapropuesta peruana habría sido pedir los libros y darles microfilmes. Hoy, la cancillería peruana muestra interés por resolver el asunto. Se espera la respuesta oficial del gobierno chileno. Mientras tanto, los libros permanecen en Chile, privando a los investigadores de un material fundamental para el estudio de la historia nacional y a la sociedad peruana de un patrimonio cultural que le pertenece.

Notas
1. E.W.Middendorf, Perú. Tomo I. Lima. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1973, p.318.
2. Ricardo Palma, Cartas a Piérola (sobre la ocupacón chilena de Lima). Lima: Milla Batres, 1979, p.31.
3. Ibid, p.32.
4. Ricardo Palma,Crónicas de la Guerra con Chile. Lima: Mosca Azul, 1984, p.46
5. Middendorf, op.cit., p.318.
6. Ibidem, p.319.

Fuente: Universidad del Pacífico

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UN POST MÁS SOBRE EL TEMA, ESTA VEZ DE EL BLOG josephramsey.blogspot.com

DALE CLICK:

http://josephramsey.blogspot.com/2007/11/chile-devuelve-per-libros-que-llev-en.html

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comentarios
  1. […] Chile devuelve a Perú una fracción de los libros saquedos a nuestra Biblioteca Nacionalperuesbabel.wordpress.com/2008/11/21/chile-nos-devuelve-una-… por Kalki hace pocos segundos […]

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