Usted a quièn le cree más: a un bombrero, a un profesor, a un policía o a un político?

Publicado: 24 noviembre, 2008 de Kalki en Peru es Babel

Leyendo la versión digital de El Comercio encontré esta interesante crónica política sobre a quién le creería más uested (la podrán ver líneas más abajo, bajo la foto). Personalmente, -y metiéndome en la encuesta- le creería más a un bombero, que yo sepa no son líderes de opinión, pero parece lo más sensato: la imagen que tenemos de ellos es que son tipos muy sacrificados que se meten a asistir en emergencias y salvar vidas en incendios de manera voluntaria, no “por Dios y por la plata”,  poseen mísitca de servicio y si alguna vez salen en los medios los vemos trabajando duro, arriesgándose o si piden algo es para mejorar sus equipos desgastados por el uso, y no atrapados por temas de corrupción, maltrato, o lesa humanidad como en el caso de los otros personajes propuestos. No dudo de que hayan personas honestas en los otros gremios y que deben de ser muchas (o varias, dependiendo del gremio), sin embargo cada vez que sale una noticia de un profe es muy raro que no sea por maltrato o abusos contra sus alumnos, claro que también hay noticias de casos de éxito, pero son las menos, y eso quizá se debe a q el escándalo siempre vende más. Lo mismo pasa con la policía, aunque de ellos solemos tener también noticias de casos en las que se ve que se han arriesgado para evitar asaltos o de que han estado en algún rescate o emboscada terrorista, y eso los deja bien, pero cuando sales a la calle y te topas con que te paran el carro de cualquier y por cualquier cosa, y que de ahí piden que les “colabores”, como que la imagen cae mal y se desastra. Ahora, respecto de los políticos la cosa es más fácil, no creerles es la tendencia natural desde que están tan desprestigiados y se mueven entre otorongos o aceitadas. Sin no me cree póngase a pensar y saque su cuenta: cada vez que uno abre un periódico siempre es sumamente fácil econtrar noticias relacionadas al tema de la corrupción y en la mayoría de los casos los protagonistas son políticos. ¿Así como no va a estar desgatadaza su imagen?

Imagen cortesia de www.adn.es

Imagen cortesía de http://www.adn.es

Crónica política: Y usted, en la palabra de quién cree

Un bombero, una profesora, un oficial PNP y un ex presidente del Senado explican por qué los limeños creen más en la palabra de los primeros.

Por Rocío La Rosa Vásquez

El brigadier CBP Daniel Palomares Rossi tiene a su cargo la Compañía de Bomberos Unión Chalaca 1, la primera que se creó en el país hace 148 años. Minutos antes de conversar con él sus hombres ya habían atendido 17 emergencias, dos de ellas incendios, y eso que faltaba mucho para que termine el día.

A Palomares le preguntamos por qué cree que un 93% de limeños encuestados por Ipsos Apoyo cree más –igual que hace dos años– en la palabra de los bomberos antes que en la de cualquier otro profesional. “Nosotros damos todo y nunca pedimos nada”, resume. Y ese todo implica hasta incursionar en zonas tomadas por la delincuencia, donde a Dios gracias nunca les ha pasado nada. La gente sabe que llegan a salvar vidas.

Ese todo también conoce de carencias pero sobrevive con ellas. Son voluntarios, pero en la mayoría de los casos no tienen un empleo para subsistir. Por eso urge darles ánimo, mucho ánimo. ¿Cómo? El brigadier sugiere que el apoyo de las empresas en capacitación sería importante.

“Tengo unos 30 voluntarios permanentes, pero hace unos años tenía el doble. Pasa el tiempo y la gente se ausenta. Sin embargo, tengo una escuela para niños entre 8 y 14 años que funciona los fines de semana. Ya están apagando incendios, pero yo no quiero hacer bomberos sino mejores ciudadanos. Les enseñamos educación cívica, instrucción premilitar y hasta religión”, cuenta emocionado, y añade: “No solo apagamos incendios”.

LECCIONES DE VIDA
“Una profesora de pedagogía me dijo una vez que el niño cree esencialmente en la figura de su maestro porque es quien le enseña las cosas como deben ser, incluso corrigiendo a veces a sus propios padres”, evoca la profesora Fabiola Flores Correa después de saber que ocupa el segundo lugar de credibilidad.

Ella trabaja en el colegio María Montessori de Piura y es capacitadora de un programa del Ministerio de Educación, tiene 14 años de servicio y dice que para hablar de credibilidad es bueno distinguir entre un maestro con vocación –que quiere formar mejores personas– y otro que llega al aula a engañar, y eso pasa por un tema de formación. La profesora Flores se preocupó de eso y estudió un máster en dirección de centros educativos en el Centro Universitario Villanueva de Madrid.

Otro detalle que pide resaltar es la coherencia que debe existir entre la conducta de un profesor en la escuela y fuera de ella. Quién puede dudar que la mejor forma de predicar es con el ejemplo. Es envidiable escucharla relatar sus satisfacciones, aquellas que provocan los logros de sus alumnos después de mucho esfuerzo.

“Te dicen gracias por lo que hizo por mí cuando se ganan una beca de la Ruta Quetzal. No puedo dejar de emocionarme, por ejemplo, con la historia de un alumnito que venía de una de las zonas más pobres de Catacaos. Se ganó una beca de Colegios del Mundo Unido, viajó a Canadá para seguir su bachillerato y ahora estudia su carrera universitaria en Houston”. Qué más se puede pedir.

SIN CAPACITACIÓN
El comandante PNP Óscar Arriola ha sido un oficial operativo casi toda su vida y hoy forma parte de un tribunal disciplinario al interior de su institución.

Sobre por qué solo un 26% de encuestados cree en la palabra de los policías, el oficial recuerda que una de sus funciones elementales es brindar seguridad a la gente y “si esto no se logra, repercutirá en la credibilidad como institución y por lo tanto en la palabra”. Subraya que un problema medular es que el policía no está siendo capacitado ni profesional ni técnicamente. Entre otras cosas porque la unificación del cuerpo policial no se dio de la mejor manera.

“Todos empezamos a trabajar en todo. Y por eso ahora tenemos un comisario que jamás hizo prevención o interactuó con la ciudadanía pues antes cuidaba las fronteras y los penales. O un investigador que ahora está en Tránsito. La gente le lleva una denuncia y el policía lejos de darle una solución, confunde más (…) es lamentable”.

Y entrando por los palos la corrupción, de la que Arriola tampoco deja de hablar. “Si una empresa presenta una denuncia por robo, no investigan no actúan a menos que esta deje ‘un porcentaje’ del monto robado. Si no lo decimos, nunca vamos a cambiar”, reconoce Arriola, también autor de una tesis de maestría en autopercepción del policía e imagen de la institución.

HISTORIA DE DEMOLICIÓN
El líder histórico del PPC, Felipe Osterling, presidía el Senado cuando se produjo el autogolpe del ex presidente Alberto Fujimori, en abril de 1992. Hoy está convencido de que el desprestigio de la clase política empezó en ese gobierno.

Relata que desde que asumió la presidencia, Fujimori se dedicó a desprestigiar diariamente a los partidos y a los políticos en general. “Fue una campaña ininterrumpida. Tanto así que el golpe de 1992 fue aplaudido por la opinión pública y la carrera de demolición siguió hasta 1993 con el Congreso unicameral”.

Osterling asegura que por ese entonces él estaba rodeado de gente muy correcta y que gozaba de un prestigio individual.

Dieciséis años después, para entender mejor por qué solo un 5% cree en los políticos, el también abogado y académico trae a colación la coyuntura en la que se hace la pregunta. Es decir, ‘petroaudios’ de por medio. Por eso dice que hay una suerte de intoxicación contra la clase política.

“Antes no era así, te hablo de hace 25 o 30 años. Éramos gente muy respetada. De lo contrario, no se me hubiera ocurrido incursionar en la política”.

Responsabilidad aparte les atribuye a los partidos políticos, aunque prefiere sacar del mismo saco al Apra y al PPC. Fustiga que “ahora se crean partidos alrededor de una persona. Ponen dos o tres congresistas y se disuelven”.

Su fórmula de solución es ponerles normas más severas y rígidas, con elecciones internas para todo. Ese sería un buen comienzo y pasa, por supuesto, por mejorar la Ley de Partidos Políticos.

Sobre el actual Parlamento, Osterling no quiere hacer escarnio porque cree que algunos congresistas sí son capaces, y sería injusto generalizar. Pero qué hacer con el resto. Algo resignado dice que no hay nada que hacer porque no se puede tomar examen de admisión, aunque “a futuro sí se podría eliminar el perverso voto preferencial”.

Y la pregunta perversa: ¿Volvería a la vida política? Tajante: “Si me lo proponen ahora no aceptaría”. Sus razones tiene.

Fuente: elcomercioperu.com.pe

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