Auto golpe

Publicado: 5 abril, 2009 de Kalki en Perú combi, Peru es Babel, política
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El autogolpe del 5 de abril tras 17 años de ocurrido

10:42 | Hace 17 años el ex presidente Fujimori disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial. El autogolpe trajo nefastas consecuencias que se ventilan en el juicio en la Diroes

Vía elcomercio.com.pe

 

Por Rocío La Rosa Vásquez

Alberto Fujimori no se arrepiente. Si tuviera la oportunidad de perpetrar otro autogolpe como el del 5 de abril de 1992, lo volvería a hacer. Su ya conocido desprecio por la democracia se volvió a evidenciar el último miércoles durante sus alegatos finales, expuestos antes de escuchar su sentencia el próximo martes.

“Mi línea era el pragmatismo […] No creo en la democracia de palabras sino en la de acción”, afirmó —diecisiete años después— ante los magistrados que lo juzgan por violación de derechos humanos de los deudos de las víctimas de La Cantuta y Barrios Altos, ante los medios de comunicación y ante todos aquellos que lo seguían por la televisión o la radio.

El ex mandatario sigue convencido de que haber disuelto el Congreso o haber intervenido el Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura, la Contraloría y el Tribunal de Garantías Constitucionales fue el único camino para instaurar su denominado Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional.

Años después quedó demostrado que su intención era otra. ¿Cuándo una dictadura ha fortalecido la institucionalidad de un país? Al contrario, la aniquila, y el Perú no fue la excepción.

UNA NOCHE AMARGA
La noche de ese 5 de abril los medios de comunicación, entre ellos El Comercio, también recibieron “la visita” de los militares que apoyaban el golpe. Alejandro Miró Quesada Cisneros, entonces subdirector, describió así lo ocurrido: “Vine inmediatamente y encontré soldados en la redacción. Decidimos no escribir nada mientras hubiera gente con fusiles en la mano en esa sala”.

El oficial encargado de la intervención le dijo que necesitaba verificar la información que iba a publicarse al día siguiente para evitar malas interpretaciones.. Se le advirtió al oficial que si él movía una coma de lo que se escribía, las notas no saldrían publicadas. Fueron dos días de presencia militar que no afectaron el espíritu democrático de esta casa. “Había que defender la democracia. Nosotros no nos dejamos llevar por el 80 % de los limeños que estaba a favor de la disolución del Congreso”, narró Miró Quesada.

Efectivamente, mientras las tropas del Ejército, de la Marina y de la FAP se apostaban en los exteriores de las sedes intervenidas, de los locales de los partidos políticos de oposición, en las calles y en los exteriores de las viviendas de personajes como el presidente del Senado, Felipe Osterling, la mayoría de la población aplaudía las medidas del “Chino”.

En la televisión no se transmitía cómo el propio Osterling o el decano del Colegio de Abogados, Raúl Ferrero, eran agredidos por las fuerzas del orden. O cómo el primero junto con el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Ramírez del Villar, eran arrestados en sus propios domicilios, o cómo el ex presidente Alan García lograba huir de los militares que lo fueron a buscar por el techo de su vivienda.

La población no era consciente de cómo la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas fueron utilizadas para apresar a dirigentes políticos, sindicales, sociales y a periodistas independientes.

Fujimori había logrado convencer a un grueso de la opinión pública que nada funcionaba bien. Que el Congreso, donde no tenía mayoría, estaba obstruyendo su gobierno y que había que reorganizar el Poder Judicial, que había que cambiarlo todo.

LA HERENCIA
Para el constitucionalista Samuel Abad el autogolpe venía vestido de pretexto. “Se dijo —enfatiza— que se intentaba instaurar una nueva democracia y que se iban a fortalecer las instituciones, pero lo cierto era que esa medida no contribuía en nada a garantizar la institucionalidad”.

“Todavía tenemos una debilidad institucional notable. Obviamente —continúa— un golpe no podía generar un cambio. Eso demuestra la falacia que estaba detrás. En realidad lo que se quería con el golpe era perpetuar a Fujimori en el poder”.

La principal consecuencia política para Luis Solari, ex primer ministro del gobierno de Alejandro Toledo, fue que pasamos de ser un país con desigualdad territorial y dos cámaras (en el Congreso) a un país siempre desigual, pero con una sola cámara, la cual —dicho sea de paso— ha sido incapaz de llevar a cabo importantes reformas constitucionales. Y al quedarnos sin Senado, temas macro como la corrupción, el narcotráfico y el terrorismo quedaron desatendidos.

No solo eso. “Mucha gente aplaudió el autogolpe y la consecuencia se puede ver en las encuestas cuando las personas responden que no les importa el tipo de gobierno […] En un país con tantas desigualdades siempre existirá una gran insatisfacción con la democracia”, advierte.

Osterling recuerda: “Fujimori dijo que el Congreso obstruyó la lucha antisubversiva y la política económica. Eso fue absolutamente falso e innecesario porque todo se pudo hacer con un Congreso con balance de poderes”.

Al ex senador también le preocupa ese criterio —en algunos ciudadanos— de que la autocracia es mejor que la democracia, que las dictaduras son más eficientes y más viables que los sistemas democráticos, lo cual “es un gravísimo error”.

LA HISTORIA YA JUZGÓ
En noviembre del 2007, 15 años después del autogolpe, la Sala Penal Especial Suprema sentenció al Gabinete Ministerial que en su momento avaló la medida. Esta señaló que se trató de un delito que afectó el régimen democrático y el Estado de derecho en el país, y que buscó reemplazar la Constitución de 1979 por una acorde con los intereses de Fujimori. Irónicamente la primera solo tuvo vigencia de 13 años, mientras que la de Fujimori, la de 1993, tiene ya 16 años.

El ex ministro Juan Briones fue condenado a 10 años de cárcel. Jaime Yoshiyama, Carlos Boloña, Absalón Vásquez y Víctor Joy Way, entre otros, a cuatro años de prisión condicional.

La fiscalía denunció en su momento a Fujimori por este delito, pero al no haber sido uno de los motivos de su extradición de Chile, ya no podrá ser juzgado por esta causa. Sin embargo, la historia ya lo está haciendo.

LAS FRASES
El mismo Fujimori 17 años después
“… he constatado anomalías y me he sentido en la responsabilidad de asumir una actitud de excepción para aligerar la reconstrucción nacional… he decidido disolver temporalmente el Congreso…” – Parte del mensaje a la nación televisado del ex presidente Fujimori la noche del 5 de abril de 1992. Mientras él hablaba los tanques salían a las calles.

“Mi línea era el pragmatismo […] Nunca di conferencias o discursos sobre democracia […]. Para ellos [los ciudadanos] la democracia no había sido en la práctica sino un dedo manchado de tinta cada 4 o 5 años”. – Parte del alegato final de Fujimori ante el tribunal que lo juzga por violación de DD.HH. y que refleja cuál es su valoración de la democracia.

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