Aseguran que la publicidad subliminal realmente funciona

Publicado: 29 septiembre, 2009 de Kalki en Peru es Babel
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Pese a que las leyes de la mayor parte de los países del mundo han prohibido el uso de mensajes subliminales, nunca se ha llegado a demostrar del todo que este tipo de prácticas funcionen en la vida real.
Esta semana se dieron a conocer los resultados de un experimento realizado en el Reino Unido, donde se asegura que fue demostrada la efectividad de los mensajes subliminales.
El concepto de mensaje subliminal surgió exactamente en 1957, y fue acuñado por investigador de mercado norteamericano James Vicary. Durante varias noches consecutivas, Vicary proyectó un mensaje oculto durante una película que decía: “Tienes hambre, come palomitas. Tienes sed, bebe Coca-cola”. Como consecuencia, la venta de palomitas aumentó un 70% mientras la venta de la bebida creció 20%, pese a que era una época de clima frío.
James Vicary declaró años más tarde que el experimento nunca se realizó, y que fraguó esa mentira para hacerse de clientes. A pesar de ello, la ONU emitió una declaración para prohibir que la publicidad subliminal fuera usada en el mundo.
En 1973, el doctor Wilson Bryan Key publicó un controversial libro titulado “Seducción Subliminal” en el que exponía diversos casos de publicidad que presuntamente manipulaba el subconsciente humano.
Uno de los casos más sonados entre los expuestos por Bryan Key, sirvió de portada en su publicación, y correspondía al cartel promocional de una marca de whisky, donde el científico creyó detectar varios mensajes ocultos relacionados principalmente con el sexo y la muerte. “¿Está siendo sexualmente excitado por esta foto?” era la frase con que se coronaba dicha imagen.
A pesar de exponer y supuestamente documentar diversos casos, muchos expertos rechazaron categóricamente el trabajo de Wilson Bryan Key, y lo acusaron de tener una fijación sexual desmedida que sería capaz de “encontrar mensajes sexuales en el tono de marcar del teléfono”.
Lo cierto es que el ojo humano recibe al día millones de estímulos, y para que nuestra vida sea factible, la mente debe eliminar la mayor parte de los mismos. Porque si deseáramos conservar todas estas imágenes y el resto de las que capta nuestra vista a lo largo de la vida, requeriríamos un cerebro del tamaño de un año luz cúbico.
Este nuevo experimento que ha salido a la luz, y que fue efectuado por la Universidad de Londres, exploró la capacidad humana para retener mensajes que no alcanzan a ser leídos y que, sin embargo, son retenidos por la mente. La conclusión es que dicha capacidad es real, y tiende aumentar cuando se agrega una carga negativa al mensaje. Por ejemplo, es más fácil que la mente retenga el mensaje “Mate la velocidad” que si se le dice “Disminuya la velocidad”.
Durante el experimento, los mensajes fueron disparados a 50 voluntarios, a una velocidad tal que fuera completamente imposible leerlos. Se usaron tres tipos de palabras: positivas (felicidad, alegría), negativas (sufrimiento, muerte) y neutrales (caja, libro). Cada vez que se proyectaba una de ellas, el espectador debía escribir si era positiva o negativa, además de precisar si estaba seguro o no de su valoración.
Como resultado, este público respondió con mucha mayor precisión los mensajes negativos, que los positivos o neutrales, inclusive en aquellos casos en que creyeron que sólo estaban adivinando sus respuestas.
Al final del experiencia, los investigadores explicaron que los humanos siempre tendemos a reaccionar desde el inconsciente cuando estamos ante situaciones de alerta o peligro, como cuando transitamos por una carretera con neblina y aparece repentinamente un letrero que advierte “peligro”. Es parte de una herencia de la evolución.
Y ahí están los cientos de mitos urbanos que todos conocemos, acerca de imágenes ocultas en el hielo y la espuma de la Coca Cola o la Pepsi, que aparecen en los carteles publicitarios. Hay quienes han detectado una figura masculina con erección en la cajetilla de cigarros Camel y hasta hay quienes aseguran que la cajetilla de los Marlboro rojos es toda una compleja insinuación al sexo.
Las explicaciones son muy ambiguas y las pruebas increíblemente cuestionables. Lo cierto es que con mensajes subliminales o no, la publicidad sigue siendo la forma de crearnos decenas de necesidades, donde no necesariamente las hay. (Con información de bbc.com)

Vía www.e-consulta.com

Por Rolando Lino Mina

Pese a que las leyes de la mayor parte de los países del mundo han prohibido el uso de mensajes subliminales, nunca se ha llegado a demostrar del todo que este tipo de prácticas funcionen en la vida real.

Esta semana se dieron a conocer los resultados de un experimento realizado en el Reino Unido, donde se asegura que fue demostrada la efectividad de los mensajes subliminales.

El concepto de mensaje subliminal surgió exactamente en 1957, y fue acuñado por investigador de mercado norteamericano James Vicary. Durante varias noches consecutivas, Vicary proyectó un mensaje oculto durante una película que decía: “Tienes hambre, come palomitas. Tienes sed, bebe Coca-cola”. Como consecuencia, la venta de palomitas aumentó un 70% mientras la venta de la bebida creció 20%, pese a que era una época de clima frío.

James Vicary declaró años más tarde que el experimento nunca se realizó, y que fraguó esa mentira para hacerse de clientes. A pesar de ello, la ONU emitió una declaración para prohibir que la publicidad subliminal fuera usada en el mundo.

En 1973, el doctor Wilson Bryan Key publicó un controversial libro titulado “Seducción Subliminal” en el que exponía diversos casos de publicidad que presuntamente manipulaba el subconsciente humano.

Uno de los casos más sonados entre los expuestos por Bryan Key, sirvió de portada en su publicación, y correspondía al cartel promocional de una marca de whisky, donde el científico creyó detectar varios mensajes ocultos relacionados principalmente con el sexo y la muerte. “¿Está siendo sexualmente excitado por esta foto?” era la frase con que se coronaba dicha imagen.

A pesar de exponer y supuestamente documentar diversos casos, muchos expertos rechazaron categóricamente el trabajo de Wilson Bryan Key, y lo acusaron de tener una fijación sexual desmedida que sería capaz de “encontrar mensajes sexuales en el tono de marcar del teléfono”.

Lo cierto es que el ojo humano recibe al día millones de estímulos, y para que nuestra vida sea factible, la mente debe eliminar la mayor parte de los mismos. Porque si deseáramos conservar todas estas imágenes y el resto de las que capta nuestra vista a lo largo de la vida, requeriríamos un cerebro del tamaño de un año luz cúbico.

Este nuevo experimento que ha salido a la luz, y que fue efectuado por la Universidad de Londres, exploró la capacidad humana para retener mensajes que no alcanzan a ser leídos y que, sin embargo, son retenidos por la mente. La conclusión es que dicha capacidad es real, y tiende aumentar cuando se agrega una carga negativa al mensaje. Por ejemplo, es más fácil que la mente retenga el mensaje “Mate la velocidad” que si se le dice “Disminuya la velocidad”.

Durante el experimento, los mensajes fueron disparados a 50 voluntarios, a una velocidad tal que fuera completamente imposible leerlos. Se usaron tres tipos de palabras: positivas (felicidad, alegría), negativas (sufrimiento, muerte) y neutrales (caja, libro). Cada vez que se proyectaba una de ellas, el espectador debía escribir si era positiva o negativa, además de precisar si estaba seguro o no de su valoración.

Como resultado, este público respondió con mucha mayor precisión los mensajes negativos, que los positivos o neutrales, inclusive en aquellos casos en que creyeron que sólo estaban adivinando sus respuestas.

Al final del experiencia, los investigadores explicaron que los humanos siempre tendemos a reaccionar desde el inconsciente cuando estamos ante situaciones de alerta o peligro, como cuando transitamos por una carretera con neblina y aparece repentinamente un letrero que advierte “peligro”. Es parte de una herencia de la evolución.

Y ahí están los cientos de mitos urbanos que todos conocemos, acerca de imágenes ocultas en el hielo y la espuma de la Coca Cola o la Pepsi, que aparecen en los carteles publicitarios. Hay quienes han detectado una figura masculina con erección en la cajetilla de cigarros Camel y hasta hay quienes aseguran que la cajetilla de los Marlboro rojos es toda una compleja insinuación al sexo.

Las explicaciones son muy ambiguas y las pruebas increíblemente cuestionables. Lo cierto es que con mensajes subliminales o no, la publicidad sigue siendo la forma de crearnos decenas de necesidades, donde no necesariamente las hay. (Con información de bbc.com)

comentarios
  1. Hola, muy bueno el material , yo estuve revisando varios blogs buscando informacion para crear un espacio informativo como motivo de mi proyecto de fin de curso en secundaria. me entere aqui q aseguraron qe la publicidad subliminal funciona. tome ese dato para publicar en mi blog. te dejo mi blog: proyectopublicidadsublimnal.wordpress.com

    saludos

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