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Alan Gribben, profesor de la Universidad de Auburn (Alabama), es el principal impulsor de una versión revisada de “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”, él manifiesta que siempre le dieron problemas estos clásicos al tener que leer la ofensiva palabra ‘nigger’  en su clase y para evitarlo propone que en su lugar  se emplee ‘esclavo’ en estos textos literarios.

La editorial NewSouth Books pretende suavizar así cuestiones raciales de las dos obras de Mark Twain, escritas hace más de 100 años. (lainformación.com)

Mark Twain no era racista. Se crió entre esclavos y jugaba con ellos, como apuntó en su autobiografía. Además, peleó en la Guerra civil estadounidense contra los esclavistas y apoyó a la naciente Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color. Sus clásicos Tom Sawyer yHuckleberry Finn , por el contrario, retratan el racismo imperante en la sociedad estadounidense del siglo XIX. Sin embargo, el editor Alan Gribben pensó, a 100 años de la muerte del autor, que sería bueno reemplazar las 219 veces que aparece la palabra “negro” ( nigger , en rigor) en Las aventuras de Huckleberry Finn por la menos ofensiva“esclavo (Clarin.com)

Esclavo ¿Una palabra menos ofensiva? Puede ser, ya que, a pesar de llevar una carga connotativa históricamente racista en Estados Unidos y de ser empleada como término peyorativo, a diferencia de nigger,  es usada -además- para a personas que carecen de libertad por encontrase bajo el dominio de otras. Vale decir que ésta incluye a tros grupos étnicos, a diferencia de la focalización que nigger tiene en la población negra de estados unidos.

Cabe anotar que ‘nigger’ no sólo fue empleado por Twain sino también por cantantes de rap como Tupac Shakur (2Pac) o Snoop Dog, que -incluso- usan variantes de la palabreja: ‘nigga’, y no se ven ofendidos para nada y encima venden bien sus discos. ¿Habrá que pedirles que también dejen de lado su ‘racismo’ y cambien sus letras? También he oído esta palabra en películas como Gloria; habría, entonces, que cambiarles también el audio para que se propalen sin ser ofensivas. Si seguimos en esa línea debería censurarse un montón de páginas web,  películas, canciones, más libros y programas de televisión. Pero este no es el punto.

La cosa es: ¿Hasta dónde puede llegar la hipocresía yanqui? Es políticamente incorrecto decir ‘nigger’ porque crea una incómoda controversia, lo cual hace saber que hay gente que sí se ofende; pero en este caso la  palabra en cuestión es un elemento de una obra ya hecha y de su contexto histórico. Su uso se dio porque era el lenguaje común en la época para las situaciones y personajes representados. La censura  de la palabra nigger, el querer reemplazarla, cambia la fuerza expresiva y el sentido real de lo que quiso decir el autor; y sobre todo  no se es consecuente con la verdadera historia; no sólo de la obra sino de los EEUU, donde en efecto ocurrieron hechos terribles contra la población negra. Tratar de suavizar las cosas y comenzar a promover una amnesia consensuada no es saludable porque de los errores y horrores del pasado se deben extraer lecciones para que no se repita.

Por otra parte, si bien el racismo es un tema sensible en EEUU, pretender cambiarle el sentido a una obra clásica no soluciona otros hechos  más ofensivos en términos de discriminación, que suceden en territorio norteamericano como, por ejemplo  el prejuicio de la policía contra los negros y latinos (básicamente contra cualquiera que no sea blanco, hecho ampliamente documentado);  otro caso es el trato ‘especial’ que se le da a los latinos en los aeropuertos (hasta a embajadoras); otra perla: la existencia de organizaciones como el KKK o Aryan Nations (que son menos hipócritas y sí expresan lo que creen y , además, algunos de sus miembros hacen un ‘poco’ más que sólo ofender),  leyes racistas, etc, etc .

Regresando al tema de Twain, con la censura impuesta a este clásico, ícono literario de de la cultura de Estados Unidos, queda claro (una vez más) que no hay nada inalienable en la tierra de los libres y hogar de los valientes.

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Y así, señores, muere la utopía de la libertad de información en la era del conocimiento”.

(N3cho)

Por Delia Rodríguez de El País. Wikileaks.org ya no funciona porque EveryDNS, la empresa que les proporciona las DNS (el sistema que “traduce” una dirección IP numérica difícil de recordar en un nombre de dominio) les ha cancelado el servicio, dicen, debido a los repetidos ataques de denegación de servicio que están sufriendo. La decisión es gravísima, aunque el problema no es serio técnicamente hablando, porque basta con utilizar directamente la IP o asociar otros nombres de dominio a otras DNS para acceder al contenido de la página. Pero es que se trata de la segunda acción en 24 horas por parte de empresas norteamericanas contra Wikileaks. La gran Amazon decidió ayer dejar de alojar las páginas de la organización de Assange porque “violaba sus términos de uso“.

Hay que ser muy ingenuo para creer que ambas decisiones han sido tomadas libremente por las empresas. La acción de Amazon parece responder a las presiones de Lieberman, jefe del Comité de Seguridad Nacional del Senado, que ha llegado a decir: “La decisión de Amazon de desconectar ahora Wikileaks es la decisión correcta y debería marcar el estándar para otras empresas que WikiLeaks está utilizando para distribuir su material ilegalmente conseguido. Pido a cualquier otra empresa u organización que esté alojando a Wikileaks que termine inmediatamente su relación con ellos“.

Si la petición de Lieberman triunfa, tenemos un problema. Las grandes empresas de internet han nacido en EEUU, e incluso la gran autoridad que decide sobre los dominios (la ICANN)sigue siendo controlado en gran medida de este país. Hasta ahora la cosa ha funcionado más o menos bien y de forma neutral. Pero si este país decidiera lanzar una ofensiva contra Wikileaks, ni siquiera haría falta molestar a la justicia internacional. Entre la ICANN, Google, Amazon, Yahoo, Microsoft, Yahoo, Facebook, Twitter o Apple bastaría para esfumar Wikileaks del mapa. A veces conviene recordar que esos nombres que para nosotros son sinónimos de internet son en realidad empresas privadas. La red de momento es neutral, aunque no sus agentes. Precisamente ayer, Raúl Rivero, director técnico de la edición digital de El País, se preguntaba qué pasaría si ICANN bloquease el dominio wikileaks.org. Se contestaba argumentando que sería “una pérdida de los principios de Internet” pero que sería perfectamente posible: “sigue siendo el ‘único punto de decisión central’ de una red absolutamente descentralizada”. Hace poco la ICANN se ha enfrentado a la polémica aldesenchufar 82 nombres de dominio relacionados con el p2p.

El truco es agarrarse a los términos de uso de las empresasesos contratos privados entre el usuario y la compañía que le proporciona unos servicios y que firmamos dándole a “aceptar” sin siquiera ojearlos. Son en la práctica las “leyes” de esos países sin territorio. Regularmente se producen revueltas de los usuarios cuando alguna cláusula es especialmente abusiva, pero las empresas tienen siempre las de ganar, y los usuarios cada vez más que perder según van cediéndoles parcelas de su actividad en la red. Hay palabras que no se pueden escribir en los muros de Facebook porque la empresa las censura. Apple se reserva el derecho de rechazar las aplicaciones que no le gusten en su tienda on line, como las que tratan de sexo o de su competencia en sistema operativos Android. Amazon puede hacer desaparecer un libro de tu lector electrónico. Twitter puede eliminar un trending topic de su lista. Y así hasta el infinito.

En un ejercicio de ficción, si EEUU y sus empresas se lo propusieran, podría ocurrir que Wikileaks se quedara sin dominios. Que desapareciera de los resultados de búsqueda de Google (y Bing y Ask), lo que afectaría también a todas las páginas -desde pequeñas webs a grandes medios- que usan su tecnología de búsqueda. Los hostings ubicados en Estados Unidos también podrían dar de baja los blogs que hicieran referencia al tema. Podría ocurrir que no se permitiera nombrar a Wikileaks en Facebook, y tampoco en Twitter, y que las cuentas oficiales de Wikileaks fueran borradas. Incluso los navegadores y sistemas operativos no libres podrían incluir medidas en su contra. Este escenario es bastante apocalíptico, y va lo suficientemente en contra de la cultura de la red como para pensar que es improbable en extremo (a no ser que vivas en China, que entonces se trataría de tu día a día). Pero el caso es que es un escenario posible, si no hoy con Wikileaks, mañana con cualquier otro motivo.

Apuntad esta palabra porque será próximo gran trending topic de internet para los próximos años: neutralidad. Va sobre que ningún interés de ningún país, lobby o empresa afecte al hecho mágico de que cualquier contenido se pueda ver igual desde cualquier lugar del mundo a través de la red.

Fuente: cooltura en lamula.pe